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La colonización

La comida es una herramienta de colonización muy importante, que implica la práctica de tomar el control de otro país, ocuparlo con colonos y explotarlo económicamente. Podemos ver evidencia de lo anterior en la forma en que los descendientes de los colonizadores siguen obligando a los pueblos indígenas de Norteamérica a consumir productos lácteos.

Un ejemplo muy ilustrativo de lo anterior es el caso del pueblo Mojave en lo que hoy son los estados de Arizona, California y Colorado. La dieta ancestral de los Mojave era a base de plantas, principalmente: cultivaban frijoles, maíz, melones y calabazas. Los Mojave no estaban habituados a la leche de vaca, la cual consideraban como venenosa. [44] En 1911, un médico del gobierno de los Estados Unidos (que era entonces al “administrador” de las reservaciones en las que se había obligado a vivir a muchos pueblos indígenas) llamó a los Mojave “ignorantes obstinados y vagos irremediables” por negarse a dar leche a sus hijos. [45] Lo cierto es que los Mojave no eran capaces de digerir la leche de vaca, que los hacía enfermar, por que tenían toda la razón en decir que era venenosa. Sin embargo, desde la perspectiva del gobierno de los Estados Unidos, alimentar a los pueblos indígenas con productos lácteos en un paso más en el proceso de “civilizarlos” al proveerles una dieta europea “superior”; una dieta que se esperaba iba a inculcar los valores “americanos” en los Mojave y en otros pueblos nativos.

La colonización de las Américas fue un proceso gradual. Cuando Colón desembarcó por primera vez en 1492, ni él ni su tripulación encontraron los alimentos a los que estaban habituados, como el pan, las aceitunas, la carne y la leche. Albergaban el temor de que no lograrían sobrevivir con la dieta desconocida que consumían los nativos o, aún peor, que de alguna manera dejarían de ser europeos. [46] Así que cuando regresó en 1493, Colón trajo consigo ovejas, cerdos y vacas desde Europa. [47] Los colonizadores creían que, por fin, su cuerpo se nutriría con alimentos europeos de calidad «superior» y que podrían obligar a los indígenas a comer de la forma «correcta».

Esta actitud no solo se remonta a varios siglos atrás, sino que aún se refleja en prácticas actuales. A pesar de que hay estudios que muestran que “hasta un 75% de todos los afroamericanos, judíos, indígenas americanos y mexicanoamericanos adultos y un 90% de los asiáticoamericanos” no son capaces de digerir la lactosa [48] (un tipo de azúcar que se encuentra en los productos lácteos), el gobierno de los Estados Unidos y la industria láctea siguen impulsando el consumo de productos lácteos en estas poblaciones”.

En las décadas de 1920 y 1930, los promotores de los productos lácteos llegaron al extremo de relacionar el color blanco de la leche con la pureza de la raza blanca y llegaron a decir, por ejemplo: “De todas las razas, los arios parecen haber sido los mayores bebedores de leche y los mayores consumidores de mantequilla y queso; un hecho que puede explicar en parte el desarrollo rápido y elevado de este grupo de seres humanos”. [49]

Aquí es donde aparece el párrafo con el asterisco en el folleto.

A mediados del siglo 20, la compañía de productos lácteos PET Milk lanzó una campaña de promoción de su fórmula de leche infantil dirigida a mujeres negras y en la que sugería que dicha fórmula era más saludable que la leche materna. Eso se convirtió en un mito que se ha perpetuado hasta el día de hoy y solo el 12% de las madres negras siguen amamantando a los seis meses, en comparación con un 26% entre las madres hispanas y un 24% entre las madres blancas. Estas discrepancias raciales se corresponden con las tasas de mortalidad infantil, que son más del doble entre los bebés negros comparados con los bebés blancos; una proporción que se ha mantenido constante desde los tiempos de la esclavitud. [50]

La comida siempre ha sido una herramienta fundamental de la colonización y el legado de la industria láctea en Norteamérica ha sido especialmente nefasto para las personas negras, mestizas e indígenas. Para cualquiera que quiera acabar con la influencia de la colonización y también ayudar a los animales, al ambiente y a los trabajadores explotados, dejar de consumir leche y otros productos lácteos en excelente primer paso.

*Debido a que consumir leche de otras especies no es algo natural, Food Empowerment Project se refiere a las personas que no son capaces de digerir la lactosa como “lactonormales”. La intolerencia a la lactosa también supone que hay algo malo con las personas negras, mestizas e indígenas que no son capaces de digerir la leche; un producto de la colonización.